18/03/2026

Fue muy emocionante, no me lo estaba esperando. Vi mi categoría y estaba mi nombre”, confesó el nadador del Capri de 12 años que, tras consagrarse campeón nacional en diciembre, fue convocado a la selección argentina para disputar el II Torneo Promesas Olímpicas 2026, que será del 22 al 24 de mayo en Santiago de Chile.


En el mundo de la natación, los segundos no pasan; se conquistan. Para Thiago Laphitz, esos segundos se transformaron en un lindo desafío cotidiano que hoy lo deposita en el lugar que todo atleta anhela desde que se pone su primera antiparra: la Selección Argentina.


El salto del "Pez Volador": Thiago Laphitz llevará la bandera misionera a  la Selección | El Territorio


El anuncio de la Confederación Argentina de Deportes Acuáticos (Cadda) no fue solo un formalismo; fue el reconocimiento a una siesta posadeña que, de lunes a sábado, se sacrifica en las aguas del Capri bajo un régimen de alto rendimiento que, a sus cortos 12 años, ya lo tiene enfocado en objetivos internacionales, con una preparación que también incluye alimentación específica acorde a la exigencia competitiva.


El anuncio que llegó por una pantalla y terminó en lágrimas
La era digital tiene estas paradojas: a veces, las noticias que cambian el rumbo de una vida llegan por un vistazo casual a la pantalla. Thiago recuerda el momento exacto en que el corazón le dio un vuelco: "Vi un estado de Instagram de otra nadadora y me enteré, fue mucha la emoción, mucho llanto", confesó con la honestidad de un niño que, de repente, se vio vestido de celeste y blanco.


Esa primera imagen fue el detonante de una descarga emocional contenida. "Fue muy emocionante, no me lo estaba esperando. Vi mi categoría y estaba mi nombre", relató, todavía procesando el impacto de ver su apellido junto en la lista nacional. Poco después, el correo oficial de la Cadda confirmó su convocatoria para el II Torneo Promesas Olímpicas 2026, en Santiago de Chile. "Me sentí muy bien con la noticia, es la primera vez que me convocan desde la selección", resumió con una sonrisa cargada de determinación.


La visión de la entrenadora: versatilidad y determinación
Para Marion Báez Breard, la entrenadora que lidera este proceso en el Capri, la noticia es la confirmación de un trabajo planificado. “Realmente es una gran noticia que la esperábamos; estábamos muy atentos particularmente a Thiago, estábamos muy expectantes. Sabíamos que tenía opciones de integrar la selección, sumado a que realmente es un nadador muy completo”, explicó Marion.


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La entrenadora destacó que la convocatoria responde a la capacidad táctica de este joven de 12 años. “Es un nadador interesante para tenerlo en el equipo, ya que no solamente es medallista nacional, sino que también puede completar postas y es muy versátil a la hora de competir. Además, no es que nada un estilo o una distancia en sí, sino que él va a nadar lo que le digan y lo va a hacer con determinación y con fuerza”, aseguró Marion, subrayando la madurez competitiva que Thiago demuestra en cada largada.


El rigor del alto rendimiento: un equipo interdisciplinario
Ser una "promesa olímpica" a los 12 años exige una estructura que involucra a toda su familia. “Thiago está en plena formación, lo cual nos lleva muchas veces a ajustar hábitos en toda la familia”, señaló la formadora del club. La exigencia es máxima: doble estímulo de natación diario (de 15 a 17 de lunes a sábados; e incluso, hay días en los que el equipo nada de 5 a 7), sumado a la preparación física fuera del agua.


Para sostener este ritmo, el equipo interdisciplinario del Capri supervisa cada detalle. “Por ejemplo, una alimentación saludable preparada para que este nene aguante la carga de su día, sumado a todos los compromisos que implican ser un joven: la escuela, inglés, sus actividades y su roce con amigos, que es parte importante de un atleta”, explicó Báez Breard. Incluso la psicología es clave: “Tenemos que cuidar la salud mental de Thiago, así que él también va a la psicóloga; trabajamos para el desarrollo de su mayor potencial”, confesó su entrenadora, priorizando el bienestar del niño detrás del campeón.


De los juegos a los 5 años al trono nacional


La historia de Thiago con el agua comenzó a los 5 años con la profesora Andrea Friedrich, quien lo motivó a dar sus primeras brazadas competitivas. Desde entonces, el crecimiento fue exponencial, alcanzando un punto clave en diciembre pasado, cuando en el Campeonato Nacional de Natación se consagró campeón en 50 libres y fue subcampeón en 50 mariposa, resultados que terminaron de posicionarlo como uno de los nadadores más prometedores de su categoría a nivel país y comenzar a instalar su nombre en la escena nacional.


Aunque posadeño es un niño de 12 años en pleno desarrollo, sus ambiciones no tienen techo. "Mi gran meta es llegar a mundiales y un Juego Olímpico", afirmó, expresando el deseo genuino que alimenta sus horas en la pileta. Si bien el camino hacia el olimpismo es largo y complejo, su participación en el torneo de "Promesas Olímpicas" en Chile es el primer peldaño internacional para evaluar su proyección a futuro.


La hoja de ruta: San Luis, Paraguay y el desafío de Chile
El calendario no da tregua. Antes de ponerse la gorra de la Selección, Thiago tiene compromisos de alto nivel. La semana próxima viajará a San Luis y luego a Asunción, Paraguay, para el Grand Prix Internacional, donde competirá junto a otros exponentes destacados del Capri y nadadores de jerarquía regional. “Es una cita casi obligatoria nuestra. Estos torneos nos van a servir como evaluativos para hacer los últimos ajustes de la preparación de Thiago para el compromiso con la selección argentina”, detalló Marion.


El desafío del autofinanciamiento: un llamado a la comunidad
A pesar del honor de representar al país, la convocatoria es bajo la modalidad de autofinanciada, lo que significa que los gastos de traslados, alojamiento y concentración corren por cuenta del atleta.


En este contexto, el apoyo de la comunidad misionera es vital. Thiago tiene el talento y la disciplina; ahora necesita el empujón económico para que este niño de 12 años pueda cumplir su sueño en la pileta olímpica de Santiago. Es el momento en que la provincia debe "tirarse al agua" con él.


Por Roxana Ramírez


Fuente: El Territorio

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