El resultado representó un duro revés político para la Casa Blanca, limitó las posibilidades de avanzar con su agenda legislativa y abrió la puerta a posibles investigaciones parlamentarias sobre su administración
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sufrió este martes una contundente derrota en las elecciones de medio término y quedó obligado a enfrentar la segunda mitad de su mandato con el Senado y la Cámara de Representantes bajo control demócrata. El resultado representó un duro revés político para la Casa Blanca, limitó las posibilidades de avanzar con su agenda legislativa y abrió la puerta a posibles investigaciones parlamentarias sobre su administración.
En una entrevista con la cadena Fox News, Trump reconoció el resultado adverso, admitió que la ofensiva militar que había lanzado contra Irán tuvo impacto en el comportamiento de los votantes y se mostró dispuesto a negociar con la oposición, pese a que antes de los comicios había amenazado con convertirse en el «Señor veto» si los republicanos perdían el control del Congreso.
«Pienso que (la derrota en las elecciones) en parte se debió a Irán, pero al mismo tiempo, la gente entendió la importancia de lo que he hecho con Irán», aseguró el mandatario, en referencia a la operación militar que había impulsado de manera unilateral y en coordinación con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Trump había defendido su decisión de lanzar los ataques contra territorio iraní, cuyo objetivo declarado había sido provocar un cambio de régimen, pero terminó reconociendo que el conflicto tuvo un costo político y que su impacto se había reflejado en las urnas.
El presidente también reconoció el desempeño de los demócratas, que consiguieron amplias victorias, incluso en algunos distritos y territorios que tradicionalmente habían sido bastiones republicanos.
«Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo. De verdad lo creo. Creo que hicieron un buen trabajo. Lucharon duro», sostuvo. Sin embargo, rápidamente buscó despegar su figura del resultado adverso de su partido y afirmó: «No debería sentirme culpable».
En ese sentido, aseguró que los republicanos habrían conseguido una victoria contundente si él mismo hubiera sido candidato. La misma idea había expresado en un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, donde atribuyó el resultado a su ausencia de las boletas electorales.
«Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE! Gracias por su atención a este asunto», escribió el magnate republicano.
Trump aceptó el resultado y se mostró dispuesto a negociar
A diferencia de lo que había ocurrido en 2020, cuando desconoció la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales, Trump aseguró que esta vez estaba dispuesto a reconocer el resultado de las urnas.
En declaraciones a The New York Times, afirmó estar «absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados» y anticipó que buscaría establecer acuerdos con sus adversarios políticos.
«Nosotros trabajaremos con los demócratas, y bueno, esperamos poder trabajar con ellos. Probablemente llegaremos a un acuerdo», sostuvo.
La disposición a negociar contrastó con sus advertencias previas a los comicios. Durante la campaña, el presidente había anticipado que, si los demócratas conseguían el control del Congreso, se convertiría en el «Señor veto» para bloquear iniciativas de la oposición.
«Me encantaría vetar y vetar», había declarado en una entrevista con la cadena CBS, en la que también había definido la semana electoral como «la semana contra el comunismo».
Un Congreso adverso y dos años complicados para la Casa Blanca
Las elecciones de medio término pusieron a prueba la primera mitad del segundo mandato de Trump. En los comicios se renovaron los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones.
Los demócratas avanzaron sobre ambas cámaras y lograron revertir el escenario parlamentario que hasta entonces favorecía a los republicanos. El Senado tenía una composición de 53 legisladores republicanos contra 47 demócratas, mientras que en la Cámara baja los republicanos también contaban con mayoría.
Para quedarse con el control de ambas cámaras, los demócratas necesitaban sumar tres bancas en Representantes y conseguir una ganancia neta de cuatro escaños en el Senado.
El resultado terminó por configurar un escenario adverso para Trump, que perdió el respaldo parlamentario necesario para impulsar con comodidad sus principales iniciativas. Además, la nueva mayoría demócrata quedó en condiciones de promover investigaciones sobre las decisiones y políticas de su administración.
La derrota de Trump, bajo la lupa de la Casa Rosada
El resultado electoral también fue seguido con especial atención desde la Casa Rosada, debido al estrecho alineamiento político entre el presidente argentino, Javier Milei, y su par estadounidense.
La derrota del republicano representó un dato de peso para el Gobierno argentino, que había construido buena parte de su estrategia internacional sobre la cercanía con la administración de Trump.
Con el Congreso en manos de la oposición, el mandatario estadounidense quedó obligado a abrir una nueva etapa de negociaciones políticas y a enfrentar mayores dificultades para llevar adelante su programa de gobierno durante los dos años restantes de su mandato.
Trump: "Si yo hubiera estado, ganábamos por goleada"
Tras la pérdida de las mayorías en el Congreso a manos del Partido Demócrata, el mandatario estadounidense justificó el revés en Truth Social asegurando que su figura habría volcado la elección.
Apenas horas después de concretarse el traspaso de la mayoría en el Congreso al Partido Demócrata en las elecciones de medio término, el presidente Donald Trump salió al cruce de los resultados y deslindó responsabilidades personales sobre el contundente voto castigo recibido por el oficialismo.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario sostuvo que el Partido Republicano habría obtenido un triunfo aplastante si su nombre hubiera figurado de forma directa en las urnas: "Yo no estaba en la boleta electoral y, de haberlo estado, ¡habríamos ganado por goleada! Gracias por su atención a este asunto", afirmó. Sin embargo, durante la campaña, el propio Trump había pedido explícitamente a su base de simpatizantes que acudieran a votar con la premisa de considerar la elección como un plebiscito sobre su figura.
La sombra de Irán
Más tarde, en diálogo con medios internacionales y cadenas de televisión, el jefe de la Casa Blanca matizó su postura. En la entrevista con The New York Times, aseguró estar "absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados" y anticipó que buscará acuerdos puntuales con la oposición demócrata. Asimismo, en declaraciones a Fox News, admitió que la escalada militar y el conflicto con Irán influyeron de manera directa en el desencanto de los votantes.
La jornada electoral dejó reveses significativos en bastiones tradicionalmente conservadores. En Carolina del Sur, la demócrata Annie Andrews se impuso sobre la senadora republicana Darline Graham —designada tras la muerte de su hermano Lindsey Graham y respaldada expresamente por Trump—, marcando la primera victoria de ese partido por una banca senatorial en el estado desde 1998.
La estrategia del veto
Con un 70% de los votantes expresando en las encuestas a boca de urna el deseo de imponer mayores controles y contrapesos desde el Capitolio sobre el Poder Ejecutivo, el escenario institucional para los últimos dos años de gestión de Trump se perfila complejo.
Ante la inminente pérdida de iniciativa legislativa, el mandatario advirtió que apelará de forma sistemática a las atribuciones de su cargo: "Enviarán cosas que son una locura y las vetaré. Es uno de los poderes más fuertes que tiene un presidente", remarcó, anticipando una dinámica de fuerte confrontación e inestabilidad política en Washington.
Fuente: NA