18/12/2018

El único magistrado que votó en contra fue el presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz. Al inclinarse por el sistema ISBIC, podría beneficiar a más de 150 mil jubilados.


La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió que para el cobro retroactivo de haberes jubilatorios se debe aplicar un índice de cálculo que arroja resultados superiores a los que emplea actualmente la ANSeS y declaró inconstitucional el que utiliza el organismo para actualizar las jubilaciones.


Además estableció que, hasta que el Congreso dicte la ley, la actualización se hará por el índice salarial de la construcción ISBIC, ratificando en tal sentido lo que había resuelto el fuero federal de la Seguridad Social.


Por cuatro votos a favor y uno en contra, la Corte hizo lugar a la demanda de Lucio Orlando Blanco, quien se jubiló en 2003 y reclamaba la implementación del sistema que existía antes de que se sancionara la Ley de Reparación Histórica.


Antes de la Reparación, la Anses aplicaba para la movilidad jubilatoria el Índice de Salarios Básicos de la Industria y la Construcción (ISBIC) pero luego el organismo comenzó a utilizar el indicador denominado Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE).


El fallo por la mayoría, fue suscripto por los ministros Elena Highton (quien lo hizo con fundamentos propios), Juan Carlos Maqueda, Horacio Lorenzetti y Horacio Rossati, mientras que el presidente, Carlos Rosenkrantz, lo hizo a favor de la ANSeS.


El fallo de la Corte declaró la inconstitucionalidad de las resoluciones de ANSeS 56/2018 y de la Secretaría de Seguridad Social 1/2018 que cambiaban el índice ISBIC por la variación del RIPTE.


En disidencia, el presidente de la Corte, Rosenkrantz, advirtió que los reparos contra la el índice RIPTE para medir las variaciones "no pueden ser atendidos porque no se ha acreditado -ni denunciado- la existencia de errores en la confección del indicador".


Rosenkrantz advirtió que la Corte no debe sustituir al Congreso Nacional y advirtió, en su fallo en disidencia, que el Tribunal "se encuentra constitucionalmente imposibilitado de elegir a su discreción qué índice (ISBIC, RIPTE o cualquier otro) es aplicable"".


El fallo por la mayoría toma las consideraciones del "caso Elliff" en el cual la Corte se pronunció por la aplicación del ISBIC. En tal sentido, señaló que "el Tribunal se ha manifestado particularmente sensible a las cuestiones que atañen al resguardo de los créditos de la clase pasiva, grupo vulnerable e históricamente postergado, procurando con sus decisiones hacer efectiva la protección que la Constitución Nacional garantiza a la ancianidad".


Destacó que "es precisamente en tiempos de crisis económica cuando la actualidad de los derechos sociales cobra su máximo significado".


La ANSeS autorizaba actualizar las remuneraciones de los últimos 10 años de servicios solo hasta el mes de marzo de 1991, para cumplir con Ley de Convertibilidad.


En el caso que ahora sienta un precedente, Blanco sostuvo que el congelamiento de una parte de los salarios percibidos y el cómputo de los devengados con posterioridad según sus montos nominales, sin incluir las variaciones habidas hasta el momento de adquisición de su derecho, deterioraban "significativamente" su jubilación.


La ANSeS invocó el artículo 36 de la ley 24.241, que la faculta a "aplicar, controlar y fiscalizar el régimen de reparto y, en particular, para dictar normas reglamentarias", lo que fue desestimado.


ANSeS manifestó que el decreto 807/2016 y la ley 27.260 -ambos del actual gobierno- establecieron cuáles eran los índices apropiados para actualizar salarios, pero no previó el uso del ISBIC.


La Corte señaló que el caso de Blanco queda "fuera" de esas normas y la ley, que estableció el "Programa Nacional de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados" porque se aplican a quienes "voluntariamente decidan participar", lo que no hizo el demandante.


En el varias veces citado "Caso Elliff" la Corte explicó que los salarios tomados en cuenta para el cálculo del primer haber no podían ser congelados al 31 de marzo de 1991, porque "el empleo de un índice en materia de jubilaciones apunta a mantener una razonable proporción entre el ingreso de los trabajadores y los del sector pasivo".


La Corte Suprema le recortó poder a Carlos Rosenkrantz: no podrá decidir contrataciones por sí solo


Una acordada de la Corte Suprema de Justicia resolvió hoy que las decisiones administrativas del alto tribunal, entre ellas las designaciones o renuncias de sus empleados o la renovación de contratos, se deben adoptar por una mayoría de tres de sus ministros, con lo cual recortaron las facultades al presidente del máximo tribunal nacional.


La acordada lleva la firma de tres ministros de la Corte, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti, con la disidencia del presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, mientras que la vicepresidenta, Elena Highton, no firmó ninguna de las dos.


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En disidencia, Rosenkrantz recordó que el Congreso mantuvo expresamente en vigencia las facultades del titular del máximo tribunal en materia de ejecución presupuestaria, como de reestructuración del Presupuesto.


La Acordada que firmaron Lorenzetti, Rosatti y Maqueda, expresa que las decisiones correspondientes al ejercicio de la Superintendencia se adoptarán "por mayoría de tres de sus miembros".


Además, dispuso que la Corte designará, aceptará las renuncias de sus funcionarios y/o empleados por mayoría de tres de sus miembros e idéntico criterio adoptó para la renovación de los contratos de personal en la Corte y en los restantes tribunales del Poder Judicial.


Asimismo, los tres ministros ratificaron la política presupuestaria, económica y financiera del cuerpo "basada en los criterios de responsabilidad fiscal aplicada por esta Corte".


Por otra parte, decidieron mantener el Fondo Anticíclico de la Corte e impulsar otras alternativas similares a fin de "preservar la independencia del Poder Judicial".


Y, dispusieron crear en el ámbito de cada vocalía de la Corte una Unidad de Asistencia Técnica de Coordinación que estará cargo, en cada caso, de un Director General, y deberá coordinaren su ámbito las políticas establecidas en esta acordada.


En tanto, Rosenkrantz señaló que deben entenderse que las normas "confieren facultades distintas al Presidente y al pleno del Tribunal".


Por lo tanto, advirtió que "no son legalmente admisibles reglas de funcionamiento en las que uno o más ministros adopten sin el con curso de la voluntad del Presidente" sobre todo "decisiones que impliquen disposiciones del crédito presupuestario".


El presidente de la Corte propuso que los ministros de la Corte "intervengan en diferentes categorías de decisiones".


"De esta manera, la voluntad de cada uno de ellos resultará necesaria para adoptar determinado tipo de decisiones del Tribunal en materia administrativa", acotó y además señaló que esta diferenciación de categorías "evita que puedan formarse mayorías rígidas que decidan por sí la totalidad de las cuestiones resolver".


Este esquema, según Rosenkrantz, "reduce la discrecionalidad en la toma de decisiones, al sustituir un mecanismo de decisión unipersonal por otro donde se requiere el logro de consensos y se aplican pautas objetivas de contratación".


Pero además expresó que si bien "es indispensable introducir cambios en el sistema de contratación actual" sostuvo que "cualquier modificación al sistema imperante debe llevarse cabo con estricto apego la legalidad, pues el apego la leyes la primera responsabilidad de este Tribunal".

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