La morosidad en el sector no financiero trepó al 44,3% debido a la caída de los salarios reales y las altas tasas de interés, que superan el 140% anual.
La dificultad de los hogares para cumplir con sus obligaciones financieras alcanzó niveles críticos en los segmentos de financiamiento no bancario. Casi la mitad de los préstamos otorgados de forma directa por las cadenas de venta de electrodomésticos sufren retrasos en sus pagos, registrando una tasa de irregularidad del 44,3% según los últimos datos consolidados del Banco Central (BCRA). El fenómeno se agudizó en el inicio de este año debido al deterioro del salario real y el costo del dinero, con tasas de interés para créditos personales que superan el 140% nominal anual.
La parálisis en los pagos golpea con mayor fuerza a las denominadas entidades no financieras (fintechs, cooperativas, mutuales y comercios de retail), que explican el 17% del crédito privado total del país y asisten a 12,1 millones de deudores. Dentro de este universo, el foco rojo se concentra en los 5,2 millones de "deudores exclusivos", es decir, aquellos usuarios de menores recursos o peor calificación crediticia que se encuentran marginados del sistema bancario tradicional y dependen de estos canales comerciales para financiarse.
El escenario de asfixia financiera continuó agravándose hacia el cierre del primer cuatrimestre del año. Relevamientos privados basados en la Central de Deudores de la autoridad monetaria anticipan que en abril la morosidad promedio de al menos 90 días en las entidades no financieras saltó al 31,5%. En la banca tradicional, si bien el promedio general es sustancialmente menor, la mora focalizada estrictamente en el consumo de las familias trepó al 12% en abril, un salto exponencial frente al 2,5% que se registraba a finales del año pasado.
Por último, el informe técnico detalla que las dificultades para contener la mora comenzaron a derramarse hacia el sector corporativo. La irregularidad en las empresas subió al 3,3%, marcando el registro más alto desde la salida de la pandemia, con las pequeñas y medianas empresas (pymes) de los rubros de la construcción, el comercio y la industria textil como las más afectadas por la cadena de pagos retrasados.
Fuente: El Comercial