25/04/2026

El escenario electoral en Misiones se puso en marcha con el lanzamiento y reunión de “Encuentro Misionero”, lo que marca una nueva etapa para el oficialismo provincial, dentro de un marco incierto a nivel nacional.


Están pasando cosas en la política misionera, la marca electoral del Frente Renovador será el Frente Encuentro Misionero, un espacio novedoso que busca sumar adhesiones de manera amplia con un anclaje puramente misionero. La primera reunión ocurrida esta semana en la Casa del Militante fue de puesta en funcionamiento, fundamentalmente por la energía contenida de la militancia que se volvió a activar.


Otra de las conclusiones del encuentro fue que la búsqueda va por sumar personas, ciudadanos, gente, fundamentalmente, en lugar de dirigentes de cierto renombre o sellos desgastados. El viernes convivieron sectores que hasta hace poco tiempo parecían políticamente distantes: militantes del Partido Agrario y Social, radicales, peronistas, independientes y hasta libertarios desencantados.


Este nuevo espacio se configura a partir de la insuficiencia de las opciones partidarias tradicionales, similar a lo sucedido en la génesis de la Renovación. Se gestó una opción con capacidad de gestión, realista, conocedora del territorio y garante de derechos y servicios y no extremista.


El hastío ciudadano está conformado mayoritariamente por falta de resultados desde hace más de diez años: se han probado distintas alternativas que no han funcionado. A la inflación desbocada del gobierno nacional previo le siguió el del ajuste perpetuo y el desmantelamiento del Estado. Un programa de gobierno al que le sobran muchos argentinos.


En la provincia la búsqueda es pragmática, por resultados: una opción que pueda gobernar y gestionar pero que no represente la continuidad de un modelo nacional que ha fracasado. La lógica se invierte, menos identidad partidaria rígida, más resultados concretos. La construcción de “Encuentro Misionero” se inscribe en esa lógica, lograr una gran síntesis en detrimento de las individualidades.


Los actores y los objetivos


Desde la gestión territorial, el intendente de Posadas, Leonardo Stelatto enfatizó que la defensa de los derechos de los misioneros no vendrá desde afuera. Es una definición política, pero también una advertencia. En un contexto de creciente centralismo, la autonomía provincial vuelve a ponerse en el centro de la escena.


El vicegobernador Lucas Romero Spinelli, por su parte, habló de una refundación política con puertas abiertas. No es una frase menor. En tiempos donde la política tiende a cerrarse sobre sí misma, la idea de apertura aparece como condición de supervivencia.


En la misma línea, el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Macias, puso el acento en algo que la política suele olvidar: que detrás de cada número hay una familia. Su crítica al modelo nacional —que mira planillas de Excel— conecta directamente con una sensación extendida en la sociedad, donde la macroeconomía parece desconectada de la vida cotidiana.


Ese eje —la defensa de lo propio— no se queda en el discurso. Tiene correlato en la gestión. El pedido del gobernador para reducir el IVA de la harina de mandioca o la mesa de diálogo yerbatera son ejemplos concretos de un modelo que intenta sostener la producción en un contexto adverso. Mientras la Nación se retrae o desregula, la provincia asume un rol activo como articuladora.


Herrera Ahuad, en tanto, sostuvo que este no es un cambio de nombre, es un nuevo desafío político: abrir el espacio, sumar a todos los sectores y defender, por encima de todo, los intereses de los misioneros en un contexto nacional que no está dando respuestas.


También en el plano de la gestión aparece un dato que no debería pasar desapercibido. Mientras la Nación se repliega, la provincia intenta sostener iniciativas concretas para amortiguar el impacto. El gobernador Hugo Passalacqua volvió a poner sobre la mesa la defensa de la producción misionera al solicitar la reducción del IVA para la harina de mandioca, una medida que busca equilibrar condiciones frente a otros productos y fortalecer la economía regional.


En paralelo, la convocatoria a una mesa yerbatera con productores, industria y trabajadores muestra un Estado provincial que, aún en un contexto de desregulación nacional, intenta ordenar, mediar y dar previsibilidad. No son gestos aislados: son parte de una lógica de gestión que busca sostener el entramado productivo mientras el escenario nacional se vuelve cada vez más incierto.
Contrastes


El escenario nacional no deja de presentar noticias negativas: caídas del consumo masivo, de la actividad económica, censura de prensa, con un presidente insultando y amenazando con cárcel a periodistas, tanto desde Olivos o de algún lugar del mundo.


Por ello, es entendible que la agenda del gobierno pase por la promoción de las bondades de la carne de burro, las internas entre la hermanísima y Santiago Caputo, o la ingenua ensoñación de una concesión graciosa de los Estados Unidos sobre las Islas Malvinas. Claro, mejor hablar de esos temas, o la cobertura de la alucinante gira presidencial por tierras israelíes, que abordar un problema que en Argentina no existía: amenazas y posibles masacres en las escuelas del país.


El clima social y el discurso circulante fue sintetizado notablemente en la apertura de la Feria del Libro de Buenos Aires -donde un ignoto Secretario de Cultura de la Nación citó al gran escritor Jorge Luis “Borgerer”- por Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada. Guerriero advirtió sobre una “sociedad infectada por el desprecio” y cuestionó la promoción de discursos hostiles desde el poder. Cabezón Cámara definió el presente con una expresión contundente: “necro grotesco”, al referirse a las formas de violencia que atraviesan la realidad contemporánea. Mientras que Almada señaló que “el desafío para quienes escribimos es hacer un esfuerzo por ser amorosos”.


Ese ruido, desprecio, odio, que emana desde el gobierno nacional, es el que se quiere evitar con la aparición de “Encuentro Misionero”: escuchar más que decir, ampliar la base desde el territorio, ensanchar la base electoral y construir una opción competitiva.


Los desafíos son múltiples; sostener la apertura en el tiempo y presentar propuestas factibles que interpelen a la sociedad. La política puede reorganizarse, relanzarse y cambiar, pero la legitimidad se construye día a día.


Y en esa construcción, Misiones vuelve a ensayar su propio camino. Uno que no reniega de la política, pero que intenta, al menos por ahora, reconciliarla con la realidad. Porque cuando la política logra encontrarse con la sociedad, deja de ser un problema y empieza, otra vez, a ser una herramienta.

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