El índice de precios internos al por mayor registró en marzo una suba de 3,4% y marcó el nivel más alto desde abril del año pasado, en un contexto dominado por el fuerte impacto de los costos energéticos. El dato, difundido por el INDEC, vuelve a encender señales de alerta sobre la dinámica inflacionaria, ya que funciona como un indicador adelantado del comportamiento de los precios al consumidor.
El incremento estuvo impulsado principalmente por los productos nacionales, que crecieron 3,5%, mientras que los importados avanzaron apenas 1,1%. Esta diferencia refleja que la presión inflacionaria se origina en gran medida en la estructura interna de costos, con especial protagonismo del sector energético.
Dentro de ese esquema, el rubro “Petróleo crudo y gas” explicó por sí solo más de la mitad del aumento mensual, con una incidencia de 2,02 puntos porcentuales. A esto se sumaron los “Productos refinados del petróleo”, que aportaron 0,77 puntos, consolidando a la energía como el principal motor de la suba. También se registraron incrementos en alimentos y bebidas, así como en sustancias químicas, aunque con menor peso relativo. En contraste, los productos agropecuarios mostraron una leve caída que no logró compensar el efecto general.
El desglose por categorías muestra un comportamiento heterogéneo. Los productos primarios treparon 7,8% en el mes, con un salto destacado de 27,3% en petróleo y gas. En sentido opuesto, los agropecuarios retrocedieron 3,2%, evidenciando tensiones entre distintos sectores productivos. En el segmento industrial, los manufacturados aumentaron 2,3%, con subas en alimentos, tabaco, papel y químicos, además de un incremento significativo en los derivados del petróleo.
El menor avance de los bienes importados se da en un contexto de tipo de cambio relativamente estable, lo que actúa como un ancla parcial. Sin embargo, la incidencia de los costos internos continúa siendo determinante en la formación de precios, especialmente en insumos difundidos como la energía y el transporte.
Este escenario se produce en paralelo a una inflación minorista que también mostró en marzo un incremento de 3,4%, con una variación interanual del 32,6%, según estimaciones basadas en datos oficiales. El comportamiento del índice de precios al consumidor estuvo atravesado por subas en rubros clave como Educación, impulsada por la estacionalidad, Transporte, afectado por los combustibles, y Vivienda y servicios básicos, en un contexto de reducción de subsidios.
En alimentos, el aumento promedio se ubicó en línea con el índice general, aunque con fuertes alzas en productos puntuales, especialmente en cortes de carne y algunos básicos de consumo masivo. A pesar de ciertas bajas en precios mayoristas de frutas y verduras, el traslado a góndola continuó mostrando incrementos.
La combinación de un índice mayorista en ascenso y el peso creciente de los costos energéticos configura un panorama complejo para abril. Si bien algunos factores podrían moderar el ritmo inflacionario, como la estabilidad cambiaria o eventuales desaceleraciones en ciertos rubros, el arrastre del mes previo sigue presente.