06/10/2026

Por primera vez en Argentina, el consumo anual de pollo superó al de carne vacuna. El precio y los cambios en los hábitos de compra aparecen entre las principales razones.


La mesa de los argentinos atraviesa un cambio que marca un antes y un después: por primera vez, el consumo de carne de pollo superó al de carne vacuna.


De acuerdo con los datos de la industria correspondientes al período comprendido entre agosto del año pasado y junio de este año, el consumo de pollo llegó a 47 kilos por habitante al año, mientras que la carne vacuna quedó en 46,7 kilos per cápita.


Cambio en el consumo argentino: el pollo superó a la carne vacuna


El crecimiento también alcanza a la carne de cerdo, cuyo consumo se ubicó en 20,1 kilos anuales por persona.


Detrás de esta modificación aparecen distintos factores, aunque uno de los principales es el precio. La diferencia entre el valor de los distintos tipos de carne está modificando las decisiones de compra de las familias y, al mismo tiempo, la industria avícola fue adaptando su oferta a esas nuevas demandas.


El precio, una de las claves


Sebastián Galeana, gerente de Granjas Carnave, una empresa avícola de Esperanza que comercializa sus productos directamente al público, explicó el impacto que tiene la diferencia de precios entre las distintas carnes.


“Hay una cuestión de precio que tiene un peso importantísimo. Para reflejar el dato, un kilo de carne vacuna equivale a tres kilos y medio de pollo. Con el cerdo pasa lo mismo: cortes como el pechito, el lomo o la pulpa valen prácticamente la mitad de lo que vale un kilo de carne vacuna. De vuelta, el precio juega un montón en esta tendencia”.


La relación entre precios hace que el pollo gane espacio en las compras cotidianas, especialmente en un contexto en el que las familias buscan alternativas para sostener el consumo de proteínas reduciendo el gasto.


Del pollo entero a los cortes


Pero el cambio no se explica solamente por cuánto cuesta cada producto. La propia industria avícola modificó en los últimos años su forma de producir y comercializar para adaptarse a los nuevos hábitos.


El mercado dejó atrás, en buena medida, la venta de pollos enteros como formato predominante y avanzó hacia una oferta basada en cortes específicos y productos listos para cocinar.


También cambió el tamaño de los animales faenados. Según explicó Galeana, mientras anteriormente era habitual trabajar con ejemplares de alrededor de dos kilos, actualmente se comercializan pollos que promedian entre 2,5 y 3 kilos.


Patamuslo y pechuga, los cortes más buscados


La industria también incorporó tecnología para automatizar el trozado y responder a una demanda cada vez más concentrada en determinados cortes.


Entre ellos, dos aparecen como los principales protagonistas: el cuarto trasero o patamuslo y el filete de pechuga.


Galeana señaló: “Si te tengo que nombrar hoy los dos cortes estrella que se venden son la patamuslo o cuarto trasero y el filete de pechuga. De ahí se desprende un productazo muy argentino que es la milanesa de pechuga, que es un producto de consumo diario”.


La transformación del consumo, entonces, no sólo modificó la relación histórica entre pollo y carne vacuna. También cambió qué parte del pollo compran los argentinos y cómo llega ese producto a la mesa.


Con 47 kilos anuales por habitante, el pollo alcanzó por primera vez el primer lugar en el consumo de carnes en Argentina, en un mercado donde el precio y los nuevos hábitos de las familias parecen estar redefiniendo una tradición alimentaria.


  


Fuente: NA

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