El ministro de Hacienda destacó el diálogo con los bloques minoritarios en la Legislatura y el apoyo con 34 de los 40 votos de la Cámara. Además, cuestionó los fundamentos de las críticas de LLA sobre el endeudamiento provincial.
Además de la autorización de gastos por $5,53 billones, la aprobación del Presupuesto 2027 dejó impresiones políticas distintas a las que se venían desarrollando. El resultado de 34 votos a favor y apenas seis en contra mostró la fotografía del nuevo escenario político misionero: un oficialismo que no posee mayoría absoluta, pero que logró construir un respaldo ampliamente superior a sus 19 diputados propios para aprobar la principal ley de gestión del gobernador Hugo Passalacqua.
El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, puso precisamente el acento en esa construcción política al dialogar con PRIMERA EDICIÓN durante la presentación del nuevo equipamiento de corte láser de alta precisión incorporado por la empresa tecnológica ARME.
“Quiero agradecer a los diputados que después de un arduo trabajo de más de un mes y medio estuvieron discutiendo y debatiendo el proyecto de presupuesto provincial que envió el gobernador Hugo Passalacqua en julio”, señaló.
Pero detrás aparece una diferencia respecto de otros períodos legislativos. El Presupuesto no llegó al recinto como un texto cerrado para ser aprobado por una mayoría automática. La nueva composición de la Cámara obligó a discutir, negociar e incorporar propuestas provenientes de otros sectores políticos.
Safrán destacó justamente ese proceso. “Todos rescataron que por primera vez en muchos años se pudo debatir el presupuesto, abrirlo e incorporar sugerencias y modificaciones”, afirmó. Y marcó un dato político: Movimiento por lo que Viene no cuenta con los votos necesarios para imponer una ley. Sin embargo, terminó consiguiendo 34 adhesiones sobre 40 legisladores.
La votación puede leerse como una primera prueba de magnitud para el nuevo esquema que viene construyendo Passalacqua. La pérdida de las antiguas mayorías automáticas no derivó, al menos en esta discusión, en parálisis legislativa. Por el contrario, obligó al Ejecutivo a reemplazar la lógica de la imposición por otra basada en negociación y acuerdos.
Ese mecanismo quedó reflejado incluso en el texto finalmente sancionado. El proyecto original enviado en julio sufrió modificaciones durante su paso por comisión y continuó incorporando cambios hasta después del dictamen. “Si hacían un aporte valioso que mejoraba y enriquecía el proyecto, tenía que ser aceptado”, resumió Safrán.
El resultado adquiere además relevancia porque el Presupuesto define el margen con el que contará Misiones para atravesar otro año condicionado por la reducción de recursos nacionales. Más del 63% del gasto estará concentrado en salud, educación y bienestar social, mientras la Provincia deberá asumir con recursos propios obligaciones y obras que anteriormente contaban con financiamiento federal.
Safrán señaló que se proyectan $380 mil millones de financiamiento de organismos multilaterales para ejecutar obras abandonadas por la Nación y cuestionó, en ese contexto, el rechazo de La Libertad Avanza.
“Vienen a querernos dar cátedra de cómo manejar un presupuesto provincial cuando el gobierno que él representa nos quitó fondos y retiró apoyo a los misioneros”, sostuvo el ministro al responder los argumentos del diputado Adrián Núñez. También cuestionó que el legislador libertario no hubiera participado en su exposición ante la Comisión de Presupuesto donde le hubiera respondido sus objeciones.
La discusión dejó así dos planos claramente diferenciados. Por un lado, el económico: cómo sostener servicios, inversión social y obra pública frente a menores transferencias nacionales. Por otro, el político: cómo gobernar una provincia cuando ya no existe una mayoría legislativa automática. El 34 a 6 ofreció una primera respuesta.
“El verdadero músculo”
Dentro de esa nueva arquitectura, Arabela Soler mantiene una posición coherente con el movimiento político que inició meses atrás, cuando fue una de las primeras legisladoras en apartarse de Encuentro Misionero y apostar por el esquema referenciado en Passalacqua. Ahora definió el resultado como una demostración del “verdadero músculo” del Gobierno: no solamente tener legisladores propios, sino capacidad para construir acuerdos.
“Tenemos una Cámara nueva, con distintos bloques y sin una mayoría absoluta”, señaló Soler. Para la diputada, que el Presupuesto haya podido discutirse y consensuarse con diferentes espacios expresa “una forma distinta de trabajar: con más apertura, con más diálogo y entendiendo que no todo pasa solamente por el bloque oficialista”.
Soler también vinculó esa construcción política con el contenido de la ley: “El presupuesto no es solamente un número. Es decidir dónde se pone la plata”. Y destacó que el 63% destinado a salud, educación y bienestar social define las prioridades de la gestión. Su conclusión terminó de sintetizar el mensaje político que dejó la votación: el músculo de Passalacqua ya no se mide solamente por cuántos diputados propios tiene, sino por su capacidad de generar confianza, negociar diferencias y conseguir acompañamiento para gobernar.
Fuente: Primera Edición