28/08/2026

Estados Unidos abrió una cuota sin aranceles de 300.000 toneladas que aprovechará el gobierno de Lula da Silva. Crecen las alarmas en el sector ganadero por las alertas sanitarias y la desregulación de la vacunación contra la aftosa impulsada por Sturzenegger.


El invocado alineamiento ideológico de Javier Milei con la Casa Blanca no tuvo correlato en el terreno comercial. El gobierno de Donald Trump excluyó a la Argentina del reparto de una megacuota de importación de 300.000 toneladas de carne vacuna sin aranceles por un plazo de 90 días, un beneficio estratégico que tendrá como principal favorecido al Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva.


Aunque desde Washington argumentaron que la Argentina ya dispone de un cupo fijo de 20.000 toneladas, la decisión expone los pragmáticos límites de la diplomacia libertaria: urgido por volcar oferta al mercado interno para contener la inflación, Estados Unidos recurrió a la capacidad de respuesta del gigante sudamericano, pese a las diferencias políticas entre ambos mandatarios.


Trump benefició a Brasil con un cupo de carne e ignoró a la Argentina :: El Diario de La Pampa


La medida encendió señales de alarma entre los productores y frigoríficos argentinos no solo por la pérdida de competitividad frente a Brasil, Paraguay, Irlanda y Japón —también incluidos en la medida—, sino por el trasfondo sanitario que condiciona el acceso a los mercados internacionales de mayor valor.


Mientras Brasil avanza en un Plan Nacional de Identificación Individual con miras a consolidar el sistema de trazabilidad ganadera más grande del mundo para 2032, la política oficial argentina atraviesa fuertes turbulencias. El sector sigue con extrema preocupación el achicamiento del Senasa y el esquema de desregulación impulsado por el ministro Federico Sturzenegger, que habilita a partir de 2027 a prescindir de las fundaciones sanitarias para la vacunación contra la fiebre aftosa y dejar la aplicación en manos de veterinarios privados, un cambio que cosechó el rechazo de sociedades rurales y entidades de la Mesa de Enlace.


A este frente interno se suman cortocircuitos recientes en el exterior: tras la suspensión de un lote argentino por parte de China debido a la supuesta presencia de un antibiótico no autorizado, a mediados de agosto el Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) retiró 13,4 toneladas de carne argentina por inconsistencias en los trámites de distribución.


El contraste en materia de controles e inversión sanitaria comienza a pasar factura en la diplomacia comercial, donde los cupos se asignan por rigor técnico y volumen de oferta, dejando sin efecto las sintonías políticas de coyuntura.


 


 


Fuente: El Diario Digital - Ámbito

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