Tras las lluvias de este jueves y viernes, se registraron menos de 40 milímetros en el primer bimestre de 2026, cuando ya debería superar los 340. Advierten por la fuerte bajante de arroyos y vertientes: “Se han secado o están con muy poca agua”.
De acuerdo a sus declaraciones, la situación meteorológica en la provincia dio giro dramático entre finales del año pasado y el comienzo de éste y mostró datos que confirman un escenario de emergencia.
“Las escasas precipitaciones fueron muy notables y a su vez, las lluvias ocurridas entre enero y febrero fueron muy variables, porque hubo agua en ciertos sectores mientras que en otros no cayó ni una gota. Si hablamos de las mediciones en nuestra estación de Cerro Azul, en enero llovió solamente 38,4 milímetros cuando el promedio para ese mes es de 176,6. Desde el vamos ya quedamos 138 milímetros por debajo de lo normal. En febrero sigue agravándose la falta de lluvia: el promedio normal para este mes es de 167 y acá en el INTA no ha llovido nada todavía, tenemos 0 milímetros registrados”, contó Olinuck y agregó que “la situación ya muestra fisuras visibles en los cultivos y en las reservas de agua naturales”.
Según el experto, “el déficit de precipitaciones no es solo una sensación térmica, sino una realidad estadística contundente”.
Para él, lo que hace más complejo el escenario para los productores es la velocidad con la que cambiaron las condiciones ambientales. Hasta diciembre, el tiempo se comportaba de manera normal y con excesos hídricos.
“Bruscamente cambió. Dejó de llover, las temperaturas fueron más elevadas y, en consecuencia, muchos cultivos lo están sintiendo en especial el maíz y la yerba”.
Alerta por la falta de lluvias: toda la producción del Alto Uruguay en jaque
El impacto de la sequía y el calor se siente con fuerza en la franja ribereña del río Uruguay.
“Localidades productivas clave como Santa Rita, Aurora, 25 de Mayo y Alicia están reportando un estrés severo en sus plantaciones. En esta región, característica por su diversificación, el cultivo de mamón es uno de los motores económicos y hoy se encuentra amenazado”, graficó el meteorólogo especializado en agro, José Olinuck. De acuerdo a su informe, la falta de precipitaciones en esta zona “compromete la calidad de los cultivos de frutas y el volumen de la cosecha”, aseguró.
“De todas formas, a diferencia de los cultivos anuales que pueden perderse totalmente, el daño en frutales y en las plantaciones de yerba mate de la zona puede tener efectos residuales que se extiendan a las próximas campañas. Lo que está pasando obligará a los productores a realizar podas de recuperación o replantes costosos en un contexto económico complejo”, analizó.
A pesar de que los pronósticos meteorológicos iniciales catalogaron al actual evento de La Niña como de baja intensidad, “la realidad en el agro muestra una severidad que contradice lo técnico, y está afectando tanto a la horticultura como a los cultivos extensivos y perennes”, prosiguió.
En un análisis reciente sobre la situación hídrica y productiva, el especialista advirtió que la persistencia de la falta de precipitaciones está generando un estrés acumulativo en los suelos.
“En cultivos anuales como el maíz, está sufriendo los efectos, todo aquel cultivo que no ha llegado a cumplir el ciclo, que está en floración o que está en llenado, está sufriendo los efectos”, señaló.
Fuente: Primera Edición