29/01/2026

La proyección hacia 2030 anticipa una baja del 20,3% en Misiones, con impacto en la cantidad de alumnos por aula y la necesidad de reordenar cargos, secciones e infraestructura escolar.


En un contexto marcado por la transición demográfica y la caída sostenida de la natalidad, un informe de Argentinos por la Educación advierte que la matrícula del nivel primario en el país se reducirá de manera significativa hacia 2030, lo que plantea el desafío de reorganizar recursos, cargos docentes e infraestructura escolar. En Misiones, las proyecciones indican una baja del 20,3% en la cantidad de alumnos, un escenario que obliga a repensar la organización del sistema educativo para los próximos años.


A nivel nacional, la matrícula del nivel primario en Argentina experimentará una caída del 27% hacia 2030, lo que equivale a 1,2 millones de estudiantes menos en comparación con 2023. Este descenso está directamente vinculado a la transición demográfica y obligará a repensar la organización del sistema educativo en su conjunto, especialmente en lo referido a la distribución de recursos, infraestructura escolar y cargos docentes.


La caída de la matrícula escolar abre un nuevo escenario educativo | El  Territorio


Los datos surgen del informe Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado, elaborado por Argentinos por la Educación, a partir de proyecciones de la Dirección Nacional de Población del Ministerio del Interior y del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación. El estudio analiza cómo la caída de la matrícula impactará en la cantidad de alumnos por docente, en la conformación de los cursos y en la estructura del sistema educativo.


Según explica el estudio, la magnitud de la baja no será homogénea en todo el país. En términos absolutos, Buenos Aires concentrará la mayor reducción, con 510.433 alumnos menos, lo que representa una caída del 30,5%. Le siguen la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 92.540 alumnos menos (-34,0%), y Santa Fe, con una disminución de 87.770 estudiantes (-24,5%).


En términos relativos, las mayores contracciones se proyectan en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y CABA (-34,0%). En contraste, Santiago del Estero (-19,4%), Misiones (-20,3%) y Corrientes (-21,1%) mostrarán descensos más moderados, aunque igualmente relevantes para la planificación educativa.


Actualmente, la relación de alumnos por docente en el nivel primario es de aproximadamente 16 estudiantes por cargo docente. Esta cifra ubica a Argentina en una posición intermedia en América Latina, por encima de Uruguay y del promedio de la OCDE, pero por debajo de países como México, Colombia, Ecuador y Brasil. Si se mantienen las tendencias actuales, para 2030 el promedio nacional podría descender a 12 alumnos por docente.


Si la cantidad de cargos docentes permanece constante, las jurisdicciones con los ratios más bajos serán Catamarca, CABA y La Pampa, con entre siete y ocho alumnos por maestro. En el otro extremo, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y Misiones seguirán concentrando los valores más altos, con entre trece y quince estudiantes por cargo docente.


La reorganización del sistema también se reflejará en la conformación de las aulas. Si se mantiene la cantidad de secciones registrada en 2023, la proporción de cursos con entre 25 y 29 alumnos caerá del 29,4% al 3,5%, mientras que aquellos con 30 o más estudiantes se reducirán del 14,1% al 0,4%. En paralelo, crecerán de manera significativa las aulas pequeñas: las secciones de 15 a 19 alumnos pasarán del 17,5% al 48,8%, y las de menos de 15 alumnos del 4,0% al 22,2%.


En la actualidad, las provincias con mayor proporción de aulas pequeñas son Catamarca, La Rioja y Entre Ríos. Para 2030, se espera que ese grupo esté encabezado por Tierra del Fuego, Río Negro y Santa Cruz. A su vez, jurisdicciones que hoy concentran la mayor cantidad de cursos numerosos, como Buenos Aires, Tucumán, Mendoza y Córdoba, también mostrarán una tendencia sostenida hacia aulas con menos estudiantes.


En Misiones, la matrícula primaria se reducirá un 20,3% hacia 2030. Si bien la caída será menor al promedio nacional, el impacto en la organización escolar será significativo. La provincia continuará entre las jurisdicciones con mayor cantidad de alumnos por docente, con ratios proyectados de entre 13 y 15 estudiantes por cargo, lo que exigirá una revisión cuidadosa de la distribución de secciones, cargos docentes e infraestructura.


La disminución de la matrícula implicará, en Misiones, una reducción progresiva de los cursos numerosos y un aumento de aulas con menor cantidad de alumnos, un escenario que obligará a redefinir la organización del sistema para evitar desequilibrios y asegurar un uso eficiente de los recursos disponibles.


“La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante”, señala Martín De Simone, coautor del informe, y advierte que el riesgo está en que “la inercia institucional haga que esta ventana de oportunidad se desperdicie”.


Reasignar cargos docentes


El informe estima que, si se mantuvieran constantes los ratios actuales, en 2030 se necesitarían 50.043 secciones menos y sería necesario reasignar 71.250 cargos docentes a nivel nacional. El valor equivalente de esta reasignación asciende a 966.304 millones de pesos anuales, lo que representa cerca del 15% del crédito vigente para la función Educación en 2025.


En tal sentido, Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y profesora universitaria, advierte que los efectos serán diferentes según el tipo de gestión escolar. “En el sistema público, el presupuesto no depende directamente de la matrícula, mientras que en el sistema privado la cantidad de alumnos define los recursos disponibles, lo que plantea un desafío mayúsculo para sostener estructuras que quedarán sobredimensionadas”.


Frente a este escenario, los autores proponen reorganizar secciones con baja matrícula, reasignar docentes a tutorías y programas de acompañamiento, extender la jornada escolar y fortalecer apoyos no académicos. También plantean reorientar recursos hacia materiales pedagógicos, infraestructura y evaluación docente, siempre mediante una planificación de mediano plazo y con diálogo entre los actores del sistema.


 


Fuente: El Territorio

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